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En abril de 2010, semanas antes de que Vicente del Bosque se sentara ante un enjambre de cámaras en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y enunciara uno a uno los 23 futbolistas convocados para el Mundial de Sudáfrica, la historia que conocemos hoy comenzó a escribirse en un pequeño cine de Madrid.
El periodista Román Escoda entró junto a su mujer en una de las salas de proyección, buscó con esmero su butaca y se acomodó para ver Alicia en el país de las maravillas, la adaptación con la que Tim Burton y la factoría Walt Disney llevaban a la gran pantalla la centenaria obra del escritor británico Lewis Carroll.
Dos horas después, con el asombro aún rebotando en el pecho, Escoda volvió a la calle fascinado y con una sola obsesión: utilizar en su trabajo la música de aquella película.
Un mes más tarde, con la Liga a punto de echar la persiana y el Mundial a la vuelta de la esquina, Informe Robinson despidió su tercera temporada en Canal+ con la emisión de 'Estamos preparados', un episodio especial en el que varios de los futbolistas más importantes de la Selección compartían espacio e intimidades con la melodía que Danny Elfman había compuesto para narrar en el cine las aventuras de la pequeña Alicia.
El posterior desenlace es conocido por todos: Andrés Iniesta marcó en el Soccer City el gol que hizo volar a un país entero y pasadas las once de la noche del 11 de julio de 2010, España se proclamó por primera vez en su historia campeona del mundo de fútbol masculino.
Hubo que esperar cinco meses más, sin embargo, para que Escoda volviera a tararear aquella melodía que tanto le había cautivado. Fue durante la grabación de 'Cuando fuimos campeones', el episodio en el que el icónico programa del Plus juntó a todos los integrantes de la Roja y reconstruyó, paso a paso, un sueño que, incluso logrado, aún parecía irreal. "Alice, el tema principal de aquella banda sonora, tenía que ser el cierre del documental", recuerda Escoda al teléfono. "Tenía una carga emotiva única, te trasladaba directamente a los sueños que tenías de niño... ¡Iba a ser un cañón!".
Y así fue.
Más de tres lustros después, y tras un sinfín de sinsabores en la Copa del Mundo, aquel canto coral, infantil y repleto de tintes oníricos aún eriza la piel de toda una generación incapaz de escuchar sus notas sin asociarlas a la gloriosa noche de Johannesburgo. Hay quienes incluso lo rescatan estos días para revivir su esencia y enfundarle a Mikel Merino, Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal la responsabilidad que en su día vistieron David Villa, Iker Casillas y Carles Puyol.
"En ese momento esuché el silencio", confesó Iniesta en aquel Informe Robinson para tratar de explicar el gol de todos. "Nunca he elegido mejor una música en mi trabajo", replica 16 años después un Escoda a punto de marcharse de vacaciones. Ambos, cada uno a su manera, empujarán esta noche a España para despegar sin billete de vuelta hacia otro inolvidable paseo por el país de las maravillas.
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