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Se dice que lo normal es perder. Que si uno no hace nada por evitarlo, no entrena, no estudia, no trabaja, la vida lo aleja sin remedio de cualquier atisbo de gloria. Resulta por tanto la victoria, el éxito, tanto en el deporte como en la vida, el premio que se esconde al otro lado del sacrificio, la constancia y el esfuerzo, cuando no también de la suerte.
Con la Selección de Luis de la Fuente, hace tiempo que la costumbre terminó de matar al asombro. Desde 2022, cuando el técnico de Haro sucedió a Luis Enrique en el banquillo de la absoluta, España ha navegado feliz y a velocidad de crucero hasta encontrar tierra firme en Nueva York, la capital del mundo, allí donde este domingo se decidirá el nuevo rey de este deporte que tanto nos apasiona.
El camino, no obstante, está siendo inolvidable, no tanto por el qué sino por el cómo. Para muestra, el segundo gol en la semifinal ante Francia. Un minuto y 20 pases, uno detrás de otro, para guiar el balón desde los pies de Cucurella, aún en área propia, hasta la red defendida por Mike Maignan.
Un tanto, el de Pedro Porro, que despertó los olés en el mastodóntico estadio de Dallas, allí donde se entremezclaban perritos calientes y pasodobles, palomitas y trajes de luces, y allí donde Ana Botín, presidenta del Banco Santander, y Juan Roig, mandamás de Mercadona, no dudaron en pedirle un selfie a IShowSpeed, influencer estadounidense y muy seguramente ídolo de sus nietos al otro lado del Atlántico. "Mira, Mercadona es el Walmart de España, y el Banco Santander, el JPMorgan de Europa", le explicaban a Darren Jason Watkins Jr., nombre real del susodicho, 21 años y casi 60 millones de seguidores en redes sociales. "Y escucha, ya que estás, te tienes que abrir una cuenta en mi banco", remató la empresaria, agarrada al brazo del joven y con la confianza sobrevolando el cielo de Texas.
Fue, quizás, lo menos surrealista de una noche para el recuerdo, un soleado mediodía en Estados Unidos en el que la selección española, el equipo de De la Fuente, el de todos, bailó sobre el césped, disfrutó con el balón y jugó como quiso con la caótica impaciencia del combinado galo.
Disfrutemos de esta vibrante felicidad mientras podamos. También de la otra semifinal, por qué no, pues del Inglaterra-Argentina de esta noche saldrá nuestro rival del próximo domingo 19 de julio, el día en el que, al fin, tras 16 años de amarga soledad, el 11 de julio de 2010 encontrará un hermanito con el que disfrutar del verano ante nuestros ojos.
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