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Buenas tardes,
¿Cómo estás? Quizá nos estés leyendo ya desde la playa; si es así, qué suerte. Si, por el contrario, has abierto este boletín desde el trabajo, mucho ánimo: no estás solo. Quien escribe estas líneas también está contando los días para escapar del calor de Madrid y empezar las vacaciones. Pero, mientras llega ese momento, vamos con lo más destacado de la semana en Planeta Futuro.
Una de las secuelas de la pandemia de 2020 fue el descenso de la cobertura vacunal, que dejó a millones de niños sin acceso a una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades y reducir la mortalidad infantil. Desde entonces, el mundo ha intentado recuperar el progreso perdido, pero el avance sigue siendo demasiado lento. Esa es la principal conclusión del último informe sobre cobertura nacional de inmunización (WUENIC, por sus siglas en inglés), que publican cada año la Organización Mundial de la Salud y Unicef.
En 2025, el 90% de los lactantes del mundo —unos 115,7 millones de niños— recibió al menos una dosis de la vacuna combinada contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP1), un punto porcentual más que en 2024. Sin embargo, la cobertura global continúa por debajo del 91% registrado antes de la pandemia de covid-19 y, según el informe, “se ha mantenido prácticamente estancada dentro del mismo estrecho margen desde 2009”. Además, 13,5 millones de bebés no recibieron ninguna vacuna (los llamados niños cero dosis), lo que los deja expuestos a enfermedades prevenibles mediante la inmunización.
Cuando hablamos de uno o dos puntos porcentuales, la diferencia puede parecer pequeña. Sin embargo, en enfermedades extremadamente contagiosas como el sarampión, puede marcar la distancia entre contener la transmisión o enfrentarse a un brote. Para evitar la propagación del virus se necesita una cobertura vacunal del 95%. Cuando no se alcanza ese umbral, el riesgo de que aparezcan brotes aumenta de forma significativa.
La OMS y Unicef advirtieron, durante la rueda de prensa previa a la publicación del informe, de que estos tímidos avances en la cobertura mundial pueden verse truncados por los recortes en la financiación. Eso se puede traducir en más brotes y más muertes prevenibles de niños en los próximos años.
Ante ese riesgo, vuelve a resonar una frase que hace un año me dijo Sania Nishtar, directora ejecutiva de Gavi, la Alianza para las Vacunas: “Si no fuera por las vacunas, los cementerios estarían llenos de niños”. La misma idea sobrevoló la presentación del informe. Kate O’Brien, directora de Inmunización y Vacunas de la OMS, insistió una y otra vez en que “tenemos las herramientas”. “Lo que se necesita ahora son compromisos más amplios y sólidos, una acción coordinada y colectiva, y la determinación de todos los padres, todos los profesionales sanitarios y todos los líderes para garantizar que ningún niño, ningún adolescente, ninguna madre ni ningún adulto se quede atrás y tenga que sufrir o morir a causa de una enfermedad que se puede prevenir con una vacuna”.
Además de inmunización, esta semana en Planeta hemos tratado otros temas muy interesantes. Lo hemos hecho, además, en múltiples formatos. Mi compañera Patricia R. Blanco sacó este podcast con Belén Remacha, periodista de El País Audio, en el que se preguntaban si el mundo está preparado para una nueva pandemia. Porque ningún experto cuestiona si habrá o no otra: la pregunta es cuándo ocurrirá y con qué patógeno. Patricia se puso también delante de la cámara para contarte en este tiktok las últimas novedades sobre el brote de ébola y por qué está siendo tan difícil de contener.
Nuestro colaborador Marc Español escribió este reportaje sobre la situación en la ciudad sudanesa de El Obeid, la última víctima de la estrategia de cercos de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) para someter a grandes ciudades sudanesas. La capital de Kordofán del Norte y su medio millón de habitantes están sometidos a los apagones, el hambre y la sed.
Tampoco puedes perderte las recomendaciones literarias de nuestro colaborador Chema Caballero. Seis libros que recorren África, Asia y sus diásporas para cuestionar los relatos dominantes sobre identidad, memoria, poder y justicia.
Para terminar, Lola Hierro publica esta crónica de una noche de verano en Bamako en que la capital de Costa de Marfil creyó estar a salvo. En un país fracturado por la guerra, los malienses plantan cara a la adversidad con festivales de literatura, fotografía y música. El Hola Bamako, un homenaje a los sonidos de Malí que reivindica una paz que todos anhelan, se interrumpió por una cadena de atentados que llegaron hasta la capital.
Nos leemos la semana que viene, un abrazo
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