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Hace poco, mi hermana Dinah dejó la casa donde había vivido durante 28 años. Ella y su esposo se habían divorciado, sus dos hijas ya eran mayores y ahora se mudaba a un lugar más pequeño, a un apartamento. Ella y mis sobrinas estaban “totalmente preparadas” para la siguiente etapa, me dijo Dinah. “Pero también nos sentimos un poco impactadas, como, ay, Dios, de verdad está pasando”, dijo. Así que, antes del ajetreo de empacar y mudarse, recorrieron cada habitación de la casa y tomaron fotos. Dinah prestó especial atención a “los rinconcitos que fueron parte de mi vida cotidiana durante décadas y que nunca volveré a ver”: las muescas en el marco de una puerta donde marcaba la estatura de las niñas a medida que crecían, la parte desgastada en su encimera de madera donde descansaba su cafetera. Luego, cada una compartió sus recuerdos de la casa y hablaron de lo que significaba para ellas. Hacían lo que Priya Parker, facilitadora de resolución de conflictos, llama “la despedida conectada”. Eso es “la negativa a permitir que la ruptura sea gradual o silenciosa” cuando un grupo se disuelve o las personas se marchan, escribe Parker en su nuevo libro The Art of Fighting: the Transformative Power of Conflict. El grupo en cuestión podría ser un club de lectura que ha llegado a su fin o un grupo de amigos dividido por un divorcio. También puede funcionar para dos personas que van a terminar una relación romántica o una amistad. La despedida conectada, me dijo Parker esta semana, “reconoce el final de la relación, pero también que esta tuvo importancia. Y le permite a un grupo hacer una pausa y metabolizar el cambio en conjunto”. Una serie de estudios descubrió que los finales bien logrados —en los que los participantes sentían que “se había hecho todo lo posible”, y que se había logrado un cierre— resultaban en menos arrepentimientos y transiciones de vida más fáciles. Aunque los cierres emocionales pueden ser útiles, las personas no siempre los procuran. “Evitamos los finales con todas nuestras fuerzas, aunque los necesitemos desesperadamente”, dijo Parker. “Es fácil y divertido iniciar un grupo, y disolverlo es realmente complejo”. Así que le pedí que me guiara por los pasos de una despedida conectada. La semana en WellAquí tienes algunas historias que no querrás perderte:
Mañana estaremos contigo con cinco lecturas para levantarte el ánimo antes de empezar de nuevo la semana. ¡Hasta entonces!
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