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‘NAZA’: el terror y la frialdad con la que se perpetra la matanza en Gaza
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Hola, buenas tardes:
Sí, hoy os llega por la tarde esta newsletter porque esta mañana ha habido un encuentro online con un puñado de periodistas españoles de Yuval Abraham, el codirector de NAZA, documental que justo hoy llega a salas españolas. Así que he tenido que priorizar eso, que además iba a aportar detalles interesantes a este boletín.
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Yuval Abraham y Rachel Szor, con el Premio Especial del Jurado en Venecia por NAZA. / REUTERS
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NAZA no es un documental cualquiera. Y cinematográficamente, tiene un valor superior a No Other Land, el trabajo precedente de Abraham y Rachel Szor, que también codirigieron Basel Adra y Hamdan Ballal, y que obtuvo el Oscar. Ahora, este trabajo cuenta con los testimonios de 24 militares —llegaron a tantear a más de cien— de la inteligencia israelí que detallan durante una noche eterna en Tel Aviv el sistema de asesinato en masa de palestinos.
En el filme, hay imágenes de Netanyahu que aparecen en las pantallas de televisión en las casas de la gente que se ven desde la azotea donde se efectúan las entrevistas. En ellas, el primer ministro israelí repite su retórica sobre la lucha entre el bien y el mal. En esa confrontación, parece imposible que nazca una solución política al problema. Esta mañana, Abraham nos ha dicho: “Tienes razón. Es una perspectiva simplista que permite a Netanyahu evitar cualquier tipo de escrutinio y de crítica. Si esto es una lucha contra el mal, no importa lo que hagas, eres bueno y el otro lado es malo por su esencia. Eso es lo importante. Hay un momento en que un miembro de la armada israelí dice que lo que están haciendo es acercarse a la paz. En fin. Lo que están haciendo no es asegurarse de que la violencia palestina contra los israelíes se detenga, sino reventar cualquier negociación con la diplomacia palestina. Y para mí esto es la base del problema. Los gobiernos israelíes llevan años bloqueando la paz y una solución política”.
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Un momento de NAZA.
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El 27 de octubre habrá elecciones legislativas en Israel. Abraham quiere ver qué ocurre: “Como NAZA se podrá ver gratis en noviembre, me preocupa lo que sucederá en Israel cuando esto suceda. Yo quiero volver, aunque primero quiero ver el resultado de las elecciones y la posterior reacción de la población con NAZA. Soy periodista, quiero seguir escribiendo, haciendo mi trabajo. La única duda es si podré hacerlo desde casa o si tendré que hacerlo en el extranjero”.
Aunque sigue: “La película es parte de un ecosistema de muchas cosas que están sucediendo en el mundo. Y muchas personas, organizaciones, periodistas y cineastas están intentando empujar a los gobiernos a respetar los derechos humanos, a respetar la ley internacional, a terminar el asesinato de civiles en Gaza, a tener una solución política que otorgue libertad y justicia a los palestinos. No creo que el filme en sí tenga el poder de empujar a un movimiento social, aunque sí de apoyarlo. Habrá que ver si tiene eco en las elecciones”.
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Yuval Abraham, el 12 de septiembre en la ceremonia de clausura del festival de Venecia. / GETTY IMAGES
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Es curioso cómo los dos grandes estrenos de la semana, este de NAZA y El precio de la red, ilustran el imperio del algoritmo: bajo el paraguas informático, bajo la excusa de que ha sido una máquina quien lo ordenó, se diluyen responsabilidades en la sociedad actual. Y no solo en el genocidio en Palestina. “Es importante recordar que hay seres humanos detrás de las decisiones y también detrás de los crímenes. Existe ese debate sobre si la herramienta es la responsable, como si golpeas con un martillo y culpas a la herramienta. Sin embargo, en el caso de las acciones israelíes y las matanzas, está claro que hay una intervención humana directa. El martillo y los algoritmos ayudan y facilitan las cosas, pero basta con escuchar las declaraciones de los líderes israelíes tras la masacre de octubre: hablaron abiertamente de exterminio y de combatir a toda una nación. Ellos son los responsables, y ese sentimiento no se limitaba a la retórica; se reflejó en la acción militar, en las políticas militares y en la forma en que se llevaron a cabo las matanzas y se arrasaron ciudades hasta los cimientos. Creo que la película examina la relación entre la tecnología y las decisiones militares: al final, son seres humanos quienes toman las decisiones y asumen la responsabilidad de las consecuencias”. Aquí tenéis la entrevista completa.
Y aquí, la crítica de NAZA, de Elsa Fernández-Santos.
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