Artículos y entrevistas para entender el mundo
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Esta semana llevamos en portada un texto sobre qué puede hacer la izquierda para frenar el tecnofeudalismo que avanza sin apenas freno. Este sistema, que lleva un par de décadas gestándose y que Yanis Varoufakis señaló como sucesor del capitalismo, es hoy bien palpable. Y atañe cada vez más a la izquierda: urge que construya una agenda para hacer frente al los nuevos desafíos tecnológicos. Porque dañan nuestras democracias, nuestros empleos y porque es importante que alcancemos la soberanía tecnológica frente a la dependencia de EE UU. En breve os cuento más.
Además, entrevistamos a una mujer que es historia viviente, Edith Bruck, de 94 años, judía húngara con nacionalidad italiana y superviviente del Holocausto. Y publicamos un ensayo que reflexiona sobre cómo elegir la forma de ayudar a los demás.
Vamos a ello,
Por Carmen Pérez-Lanzac
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La izquierda debe ya hacer frente al tecnofeudalismo
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/ Ilustración de MIKEL JASO
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El totalitarismo creciente tiene dentro una fuerza tecnológica que, gracias al apoyo de Donald Trump, ha alcanzado su pico de influencia en nuestras vidas. La izquierda no debe posponer hacerle frente, o será demasiado tarde. En 2022 la Unión Europea empezó a dar algunos pasos para frenar la falta de transparencia de los algoritmos y a proteger a los menores. Varios países europeos están en esta senda: España, Reino Unido, Francia, Grecia, Portugal, Italia, Dinamarca o Austria. Como le dice el sociólogo asturiano César Rendueles a MI compañero Jaime Rubio Hancock, autor de este texto, si Europa no quiere ser vasalla del imperio estadounidense antidemocrático, tenemos que empezar a hacer efectiva la resistencia.
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“El mal está dentro de nosotros”
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Foto de ANTONIO MASIELLO
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Quien esto dice sabe tristemente de lo que habla. Edith Bruck vivía con su familia, pobre y judía, en un pueblo de Hungría cuando fuerzas fascistas de su país aliados con los nazis llevaron a toda su familia y a ella misma a Auschwitz. Tenía entonces 13 años. Sobrevivieron exclusivamente su hermana y ella. A sus 94 años, la escritora siente la responsabilidad de contar su historia una y otra vez. En colegios, entrevistas y en libros que empezó a escribir cuando pudo expresarse en un idioma distinto al propio, el italiano, pues acabó afincándose este país del Mediterráneo. Fue entonces cuando pudo contar su historia, pues los recuerdos en su lengua natal eran demasiado dolorosos. Quien fuera amiga de Primo Levi le contó a nuestro compañero Íñigo Domínguez, corresponsal en Roma, la frase con la que hemos titulado la entrevista: “El mal está dentro de nosotros”.
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