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Hola a todos:
“Si tuviera que haber un espíritu de la Transición, sería ella. Bibiana es la transformación de un mundo en otro con absoluta libertad, pero también con absoluta responsabilidad”, afirma Alaska. Y no le falta razón. La mujer de la portada de El País Semanal de este domingo, Bibiana Fernández, empezó a trabajar en los cabarés en 1975, días antes de que muriera Franco. Su transición personal coincidió con la transición de España a la democracia, algo que la convirtió, sin quererlo, en símbolo de una nueva época de libertades. Cincuenta años después es un icono de la cultura pop. Transversal, intergeneracional, prácticamente universal. También es inclasificable. Lo ha sido todo y lo sigue siendo: actriz, vedete, cantante, presentadora, chica Almodóvar, opinadora, activista y referente del colectivo LGTBIQ+, mito erótico, y “fetiche” de las teles y el papel cuché. “No me siento un símbolo de nada”, aclara ella. “Ser símbolo es demasiada responsabilidad para mí, que no tengo corona, ni herencia ni casa en Abu Dabi”. ¡Viva Bibi!
Martín Bianchi
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