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Buenos días a todo el mundo. El oro es considerado un valor refugio en el que la gente puede invertir su dinero en tiempos de inestabilidad. Pero también puede ser una fuente de inestabilidad en sí mismo. Cuando el precio sube lo suficiente, todo tipo de personajes cuestionables se ven atraídos hacia una industria poco transparente en la que lavar oro extraído ilegalmente para convertirlo en lingotes legales es tan sencillo como fundirlo y mezclarlo. Y cuando el precio es tan alto como lo es actualmente —casi 5000 dólares la onza—, incluso los actores más prestigiosos de la industria del oro pueden verse arrastrados a hacer negocios indirectos con narcotraficantes y dictadores. En esta edición, mi colega Justin Scheck escribe sobre la extraordinaria investigación que él y otros compañeros publicaron esta semana, sobre cómo las casas de la moneda de Estados Unidos y Canadá acabaron comprando oro procedente de un cartel de la droga de Colombia. También:
Por qué la Casa de la Moneda de EE. UU. compra oro de un cartelPor Justin Scheck A estas alturas, llevamos 25 años de frenesí por el oro. Está avivado por personalidades de los medios de comunicación como Tucker Carlson —quien ahora vende oro— y por instituciones más estables como los bancos centrales y los grandes gestores de inversiones de los países ricos. Están vendiendo a clientes que compran básicamente por la misma razón. Temen que todo lo demás —acciones, bonos, incluso dólares— pierda valor ante diversas formas de inestabilidad, como la guerra o los atentados terroristas. Pero este frenesí del oro ha tenido un efecto secundario irónico: ha provocado una oleada de minería destructiva que financia guerras y atentados terroristas. El oro sufraga la brutal guerra civil de Sudán y la invasión de Rusia a Ucrania. El aumento de los precios del oro ha ayudado a Venezuela e Irán a atenuar los efectos de las sanciones financieras. Los mineros ilegales deforestan y contaminan la Amazonía y en el proceso envenenan a sus habitantes con mercurio. Los grupos terroristas también están entrando en el negocio del oro. En pocas palabras, los ricos y los gobiernos compran oro para refugiarse de la violencia y la inestabilidad y, al hacerlo, alimentan más violencia y más inestabilidad. Puede parecer una conexión abstracta, y en ocasiones lo es. Pero otras veces no. Como descubrimos mis colegas y yo en una investigación que publicamos esta semana, de vez en cuando adopta la forma de compraventa por parte de la Casa de la Moneda estadounidense de oro procedente de minas gestionadas por carteles de la droga colombianos. (Aquí puedes leer la investigación completa, en español).
El oro del Clan del Golfo Los mineros llaman al rancho La Mandinga, el nombre de un espíritu maligno. Cuando lo visité con mis colegas, vimos a cientos de mineros que extraían oro destrozando la tierra con mangueras de alta presión y excavadoras, y utilizaban mercurio para separar el oro de la arena. Durante los últimos ocho años, el cartel más grande de Colombia, el Clan del Golfo, ha dirigido La Mandinga. Nadie mina sin permiso del cartel, y todos pagan. (El cartel lo denominó “impuesto” en un comunicado que emitió tras la publicación de nuestro artículo). Las minas a cielo abierto del rancho son ilegales y destructivas para el medioambiente. El Clan del Golfo también utiliza las ganancias para mantener el control sobre su territorio mediante asesinatos y ataques con bombas. Se supone que instituciones como la Casa de la Moneda de Estados Unidos no deberían contribuir a este tipo de prácticas. Los grandes vendedores de oro que abastecen a los gobiernos ricos y a los inversores tienen políticas detalladas para mantener el oro relacionado con el crimen fuera de su cadena de suministro, y personal a tiempo completo para hacer cumplir esas políticas. La Casa de la Moneda de Estados Unidos está incluso obligada por ley a fabricar sus monedas de inversión únicamente con oro extraído en Estados Unidos. Sin embargo, durante décadas, ha mirado hacia otro lado mientras el oro procedente de fuentes extranjeras, algunas poco éticas o ilegales, entraba en su planta de West Point, Nueva York, para ser fundido y convertido en monedas. La Casa de la Moneda fabrica metálicos con el diseño de la Dama de la Libertad con oro procedente de casas de empeño mexicanas y peruanas y de una mina congoleña que pertenece en parte al gobierno chino, según muestran los registros y las entrevistas. Parte del oro de la Casa de la Moneda procede de una empresa en Honduras que excavó un cementerio indígena para extraer la mena que había debajo. La Casa de la Moneda puede hacerlo gracias a algunos trucos de prestidigitación técnica que implican una larga cadena de proveedores, así como a un esfuerzo por redefinir el significado de “oro estadounidense” para que incluya el oro extranjero, siempre y cuando el proveedor del oro extranjero también compre oro estadounidense. Pero quizá igual de importante que la forma en que la Casa de la Moneda lo lleva a cabo sea el motivo por el que esta y sus proveedores lo hacen. El precio del oro es tan elevado actualmente que ni siquiera los compradores institucionales más prestigiosos tienen incentivos para investigar a fondo su procedencia.
Un negocio de márgenes reducidos No solo la Casa de la Moneda de Estados Unidos incurre en estas prácticas. En nuestra investigación también descubrimos que la Real Casa de la Moneda de Canadá, que afirma utilizar tecnologías de vanguardia para rastrear el origen de su oro, hace lo mismo. Canadá también compra oro del cartel. La prevalencia de esta práctica habla de lo difícil que es detenerla. El oro es una materia prima, y eso hace que la industria del oro sea un negocio de márgenes reducidos. Las grandes refinerías que abastecen a las casas de la moneda estadounidense y canadiense no pueden exigir más que el precio mundial vigente. En el otro extremo de la cadena de suministro, los mineros que se afanan en la tierra sin camisas por unos pocos gramos de oro al día reciben alrededor del 90 por ciento de ese precio mundial. Entre el minero y el refinador hay un pequeño intermediario, un exportador en Colombia, empresas de seguridad y transporte y un intermediario en Texas. Cada eslabón se lleva una pequeña tajada de las ganancias; no queda mucho para cuando el gran refinador recibe el oro. Y como no pueden subir el precio, la única manera de ganar más dinero es que todos los eslabones de esta cadena, desde el minero hasta el refinador, pasando por el intermediario, procesen más. En este tipo de sistema, pocos están dispuestos a rechazar incluso suministros sospechosos. Y así continúa el círculo vicioso que alimenta todo esto: la ansiedad que conduce a la compra de oro, que eleva su precio, que alimenta la minería ilegal y que financia a terroristas, drogas y dictadores. QUÉ MÁS ESTÁ PASANDO
Un golpe para la OPEPEmiratos Árabes Unidos dijo el martes que abandonaría la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) después de más de 50 años de pertenecer a ella, una decisión que se espera debilite la influencia del cártel petrolero. (Aquí puedes leer más sobre las razones de su salida, en español). Los EAU, que generan aproximadamente el 12 por ciento de la producción total de la OPEP, llevaban tiempo barajando la idea de abandonar el cártel, pues se quejaban de que sus cuotas habían reducido sus exportaciones de petróleo. Ahora se espera que el país aumente su producción energética. La reorganización se produce en un momento de tensión geopolítica provocada por la guerra con Irán, que ha disparado los precios del petróleo y el gas. La decisión ha sacudido la región, y ha puesto de relieve cómo los EAU, enemistados con Arabia Saudita, trazan cada vez más su propio rumbo.
El mensaje del rey al CongresoEl rey Carlos III hizo una valoración optimista de las relaciones entre el Reino Unido y Estados Unidos en el que posiblemente sea su momento más débil en décadas. En una sesión conjunta del Congreso, afirmó que ambos países siempre habían encontrado la manera de unirse. El mensaje del rey, pronunciado con una dosis de humor discreto, eludió cuidadosamente las tensiones sobre la reticencia británica a apoyar la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán. “Nos reunimos en tiempos de gran incertidumbre”, dijo. Conoce lo más reciente, en inglés. Más tarde, el rey y la reina Camila asistieron a un banquete de Estado en la Casa Blanca. El miércoles viajarán a Nueva York para visitar el monumento conmemorativo del 11 de septiembre y por la noche estarán presentes en una gala llena de celebridades. OTRAS NOTICIAS DESTACADAS
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Fútbol: José Mourinho es el candidato favorito del presidente del Real Madrid para el puesto de entrenador. Golf: Se ha pospuesto un torneo de LIV Golf en Luisiana en medio de dudas sobre el futuro de su patrocinio saudí. LA PREGUNTA DEL DÍA
¿Las películas son cada vez más oscuras?En las redes sociales, los amantes del cine se preguntan por qué la película promedio actual carece del “aspecto” de una de hace 25 años: las imágenes de ahora suelen ser oscuras y borrosas. Los expertos afirman que, ciertamente, las películas son cada vez más sombrías y que la llegada de la tecnología digital tiene parte de la culpa. LA LECTURA MATUTINA
Corea del Sur envejece más deprisa que cualquier otro país. En solo 15 años, el número de personas mayores de 65 años se ha duplicado, hasta superar la quinta parte de la población. Esto ha planteado grandes retos para los médicos, trabajadores sociales y cuidadores familiares del país a la hora de atender a sus ancianos. Así que la IA está ayudando: un chatbot comprueba el estado de decenas de miles de adultos mayores que viven solos. La tecnología sigue teniendo algunos problemas. A veces interrumpe a un usuario en mitad de una frase o tiene alucinaciones, como la vez que se ofreció a enviar bolsas de arroz a un residente. Sin embargo, los usuarios la han recibido con una calidez que ha sorprendido incluso a sus creadores. Lee más sobre esta IA coreana, en español. ALREDEDOR DEL MUNDO
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