The World: De estrechos y peajes
Además, la sutil refutación del rey a Trump.
El Times
30 de abril de 2026

Bienvenidos a The World, un boletín sobre la actualidad internacional.

Buenos días a todo el mundo. Probablemente sea acertado decir que hace dos meses casi nadie pensaba ni hablaba mucho sobre el estrecho de Ormuz. (Al menos yo no lo hacía). Pero ahora que a efectos prácticos está cerrado, con implicaciones para personas de todo el mundo, es difícil evitarlo.

Irán ha declarado que empezará a cobrar por el paso, con lo que se ponen en tela de juicio supuestos arraigados sobre la libertad de tránsito. Esto ya ha llevado a otros países a explorar planes similares. En esta edición escribo sobre cómo la mera idea de un peaje podría cambiar el mundo, incluso si nunca llega a imponerse.

También:

  • 25.000 millones de dólares, y contando.
  • La sutil refutación del rey a Trump.
  • Sushi demasiado fino.
Numerosos barcos de gran tamaño esparcidos por una vasta extensión de agua. Al fondo aparece una costa brumosa con edificios.
Barcos frente a la costa de Singapur, cerca del estrecho de Malaca, este mes. Yong Teck Lim/Getty Images

Un camino estrecho

Llamémoslo “efecto contagio de Ormuz”.

Lejos del conflicto de Medio Oriente, este mes el ministro de Finanzas de Indonesia hizo un comentario aparentemente improvisado. Reflexionó sobre la posibilidad de imponer peajes a los barcos que pasen por el estrecho de Malaca, que, al igual que el estrecho de Ormuz, es una de las vías navegables más transitadas del mundo.

“Si lo dividimos en tres partes entre Indonesia, Malasia y Singapur, podría ser algo grande, ¿no?”, dijo.

La idea fue rechazada rápidamente por el ministro de Asuntos Exteriores de Malasia, el ministro de Asuntos Exteriores de Singapur y el propio ministro de Asuntos Exteriores de Indonesia. Sin embargo, la semilla estaba plantada. Desde entonces ha sido objeto de numerosos debates.

Pocos observadores esperan que realmente se aplique un peaje en el estrecho de Malaca. Sin embargo, la tarifa propuesta por Irán —y la experiencia de que un punto de estrangulamiento mundial se cierre de un día para otro, provocando una crisis económica casi instantánea— está cambiando la forma en que las empresas y los países piensan sobre un puñado de estrechos vitales en todo el mundo. (Aquí puedes leer más sobre el peaje propuesto en Irán, en español).

Estas vías navegables son sumamente beneficiosas para quienes las utilizan con fines comerciales. Para los países que se encuentran junto a ellas, también representan una fuente de poder geopolítico que durante mucho tiempo había permanecido latente. Sin embargo, ahora su potencial de influencia es evidente para todos. Y eso ha planteado una nueva pregunta para los países de los estrechos: ¿qué ganamos nosotros?

Ya se ha hecho antes

Durante siglos, la respuesta fue: “mucho”.

Hablé con Natalie Klein, profesora de derecho internacional de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney, en Australia. Me contó que los sultanes otomanos cobraron peajes a los barcos que entraban por el estrecho de los Dardanelos hacia el mar Negro. Los piratas berberiscos cobraban cuotas a los barcos europeos y americanos que salían del Mediterráneo. Y quizá los peajes más famosos de la historia sean los del estrecho de Oresund, cobrados por Dinamarca.

En 1429, el rey de Dinamarca introdujo cuotas elevadas sobre el estrecho que separa Dinamarca de Suecia. En su momento, dijo Klein, los ingresos procedentes de los peajes representaban dos tercios de los ingresos de Dinamarca.

Los daneses imponían sus peajes a punta de cañón y los defendían con argumentos que actualmente resultan familiares. El estrecho estaba en aguas danesas, decían, y estas aguas no podían declararse libres de peaje solo porque a otros países les pareciera conveniente.

El auge de la navegación industrial en los siglos XIX y XX cambió el cálculo. Incluso los países con estrechos reconocieron los beneficios de un comercio mundial sin obstáculos. Ese nuevo consenso gradualmente dio lugar a normas internacionales que abolieron los peajes de los estrechos. En 1982, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar codificó la libre navegación de los estrechos, que se ha mantenido en gran medida desde entonces.

“Nuestro punto de partida durante tanto tiempo ha sido que los barcos deben poder circular libremente por los estrechos”, dijo Klein. “La idea de Irán de cobrar peaje en el estrecho de Ormuz va en contra de todo lo que ha defendido el marco jurídico”.

Una orilla rocosa y agua azul verdosa, donde están reunidas cuatro personas, entre ellas niños.
Barcos en el estrecho de Ormuz, frente a la costa de Irán. Getty Images

Una situación complicada

Pero Irán no forma parte de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar. (Estados Unidos tampoco, de hecho). Y la idea de que todo esto podría acabar con un peaje en el estrecho de Ormuz ha cobrado fuerza. Un análisis del sitio web Eurointelligence la calificó de “opinión consensuada”.

Si eso ocurriera, el precedente sería muy significativo. Hay múltiples estrechos en todo el mundo que son críticos para el movimiento diario de mercancías por valor de miles de millones de dólares, dijo Klein. Los peajes encarecerían el transporte marítimo. El aumento de los costos de transporte encarecería las mercancías. Y eso, dijo, “tiene implicaciones para todas nuestras economías”.

No todo el mundo cree que ese sea el resultado más probable. Alexander Lott, profesor del Centro Noruego del Derecho del Mar, señaló que, en su retórica reciente, el propio Irán ha citado el Derecho del Mar, lo que él interpreta como una señal de que, al final, no acabará imponiendo un peaje explícito.

Pero eso no significa que Irán no intentará obtener algo más con su control del estrecho, dijo. Ya lo está usando como palanca en las conversaciones de paz. Y aún podría encontrar otras formas de monetizarlo.

Japón lleva décadas contribuyendo al mantenimiento del estrecho de Malaca. Otros países asiáticos han firmado acuerdos similares más recientemente. (El mantenimiento puede incluir el pago de infraestructuras como faros y boyas).

En el contexto del cierre del estrecho de Ormuz, otros países tal vez ni siquiera tengan que articular una amenaza, señaló Dita Liliansa, colega de Klein en la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney. “Podrían limitarse a decir: ‘Miren, no vamos a imponer un peaje, pero estaría muy bien que nos ayudaran económicamente’”.

Después de todo, ¿qué es una cuota de mantenimiento, sino un peaje con un nombre más amable?

Sea cual sea el resultado en Irán, algo ha cambiado. Es probable que el transporte marítimo se encarezca. Las aseguradoras podrían exigir primas más elevadas al intentar incorporar nuevos niveles de riesgo geopolítico en sus cálculos.

En el Sudeste Asiático, tras los comentarios del ministro indonesio, esto ya está ocurriendo. Esta semana, un analista de mercado puso nombre al aumento de los costos de los seguros, del transporte y del traslado de combustibles fósiles a través de la otra vía navegable crucial del mundo. Lo llamó “la prima de Malaca”.

QUÉ MÁS ESTÁ PASANDO

Pete Hegseth con traje azul y corbata a rayas. Otras personas aparecen borrosas en primer y segundo plano.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, el miércoles en el Capitolio. Haiyun Jiang/The New York Times

Hasta ahora, la guerra en Irán ha costado 25 mil millones de dólares

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, hizo su primera comparecencia importante ante el Congreso desde el comienzo de la guerra con Irán. Aprovechó la audiencia para arremeter contra los detractores de la guerra.

El contralor del Pentágono dijo que hasta el momento la guerra le había costado a Estados Unidos unos 25.000 millones de dólares, de los que la mayor parte se ha gastado en bombas y misiles. Era la primera vez que el Departamento de Defensa presentaba públicamente una estimación del costo de la guerra. Lee lo que hay que saber, en español.

Michael Bloomberg, el rey Carlos III y la reina Camila miran hacia un espejo de agua mientras depositan un ramo de flores.
El espejo de agua del monumento conmemorativo del 11-S. Vincent Alban/The New York Times

La sutil refutación del rey a Trump

El rey Carlos III y la reina Camila visitaron el monumento conmemorativo del 11-S en Nueva York el tercer día de su viaje a Estados Unidos.

Aunque uno de los motivos de la visita era honrar a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre, otro era recordarle sutilmente al presidente Donald Trump una época reciente en la que el Reino Unido combatió junto a Estados Unidos. A lo largo de la visita, el rey ha intercalado algunas refutaciones muy sutiles a Trump. (Lee sobre sus comentarios, en español).

OTRAS NOTICIAS DESTACADAS

EN INGLÉS HAY MÁS

Un video en el que aparece gente celebrando la liberación de una ballena.
Haz clic para ver el video, en inglés. The New York Times

DEPORTES

Hockey: Una multitud estadounidense se unió para cantar el himno nacional de Canadá tras un fallo del micrófono en un partido de eliminatorias de la NHL, un momento inusual de camaradería entre EE. UU. y Canadá.

Tenis: El irresistible ascenso de Rafael Jódar está desafiando el arquetipo más conocido del tenis español: el jugador incansable que desgasta a sus rivales hasta que no pueden mantenerse en pie.

LAS ÚLTIMAS PALABRAS DEL DÍA

‘Tuve una vida bastante buena, y todo el mundo muere. Adiós’.

Eso es lo que escribió Maynard Hirshon en su breve y peculiar obituario, que fue escrito por él mismo y apareció en The Tampa Bay Times en 2021. A medida que las redacciones han reducido su personal, periódicos de todo Estados Unidos han recurrido a los obituarios pagados. Esta práctica ha dado lugar a algunos homenajes irreverentes, llenos de verdades sin adornos.

LA LECTURA MATUTINA

Una persona fotografía postres sobre una mesa mientras otra sostiene una luz blanca brillante por encima. Dos personas están sentadas, comiendo.
Diego Ibarra Sánchez para The New York Times

Muchos creadores de contenidos e influentes del mundo árabe están afrontando la agitación en Medio Oriente con un humor mordaz. Un popular video parodia el programa de televisión Arab Idol, con concursantes ansiosos esperando los resultados, comparándolo con la gente de toda la región que espera nerviosa a ver si se alcanza un alto al fuego.

El humor negro forma parte de un auge más amplio de la comedia en Medio Oriente, impulsado por una generación que creció en redes sociales y domina el internet. “Siempre nos gusta sobrellevar la situación con humor”, comentó un creador de contenidos libanés de 22 años. Lee más, y ve videos, aquí.

ALREDEDOR DEL MUNDO

Una persona con uniforme blanco de cocinero prepara sushi en un mostrador de madera clara. Sobre el mostrador se ven pequeños platos hexagonales oscuros.
Marissa Alper para The New York Times

¿Por qué los restaurantes de sushi más exclusivos de EE. UU. son tan caros?

El sushi empezó en Japón como una comida rápida para la clase trabajadora, pero desde entonces se ha transformado en Estados Unidos en un elaborado capricho para comensales adinerados, con ingredientes como wagyu, trufas, pan de oro y caviar.

El resultado, escribe nuestra crítica Ligaya Mishan, son comidas omakase que a menudo incluyen “pescado dócil y poco desafiante, pirotecnia ocasional y adornos que simbolizan estatus a la carta”, todo ello a un costo de hasta 1200 dólares por persona. Lee, en español, cómo el sushi se ha convertido en una deliciosa —pero a menudo aburrida— experiencia de lujo.

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